Sin duda el celular ha revolucionado las comunicaciones desde hace 15 años aproximadamente, se ha introducido de una manera tan rápida que la tecnología también avanza de igual forma para constantemente ofrecer nuevas opciones a los consumidores. Desde su introducción a mediados de la década pasada, los celulares se establecieron como un signo de estatus, sólo personas acomodadas como altos ejecutivos tenían acceso a esta tecnología y se sentían importantes al caminar por las calles con un aparato de 20 cms. y que pesaba casi medio kilo. Algunas de las características que me gustaría desarrollar son las relacionadas con las oportunidades que ofrece dicha tecnología y que han hecho de este producto uno imposible de eliminar de nuestras vidas o al menos, imaginar que sería de la sociedad de no tenerlo.

Es por lo anterior que me gustaría comenzar por tratar de recordar cómo era la vida antes de los celulares, es decir, la gente se comunicaba y no había necesidad de localizar a alguien en donde fuera que estuviera a las 24 horas del día, cuándo es que se convierte indispensable estar hablando a todas horas del día, en cualquier lugar y hacia cualquier lugar, sin importar que la otra persona esté haciendo algo de lo que no se puede distraer o que simplemente no quiere ser localizado. El celular no permite esto, exige que las personas estén disponibles para lo que se necesite creando una gran dependencia de las demás personas pero también de ti mismo ya que al no tenerlo contigo, te sientes incomunicado, al menos ese podría ser mi caso. No es el hecho de no poder hablar con alguien sino pensar en el hipotético caso de ser necesitada por alguien más y no estar disponible, puede parecer ilógico pero es la realidad para muchas personas que terminan por integrar a su vida cotidiana un accesorio como puede considerarse la misma vestimenta. El celular se ha convertido en una extensión del cuerpo como bien lo ha explicado McLuhan con su tétrada sobre la evolución de las tecnologías y es que con la evolución de éstas, también viene la evolución del hombre que significa extensiones del cuerpo que se vuelven dependientes uno del otro. No es agradable aceptar este hecho pero la realidad es que las tecnologías se integran a nuestras vidas y el problema viene cuando ya no podemos deshacerlas, no concebimos vivir sin ellas, no por su utilidad sino por su misma naturaleza en la que las asimilamos como parte de la vida cotidiana y no es posible pensar que haría sin ellas.

Al integrar una tecnología a nuestras vidas, ésta cambiará automáticamente, no será de la noche a la mañana, pero es un cambio paulatino que logra que las personas no piensen en la integración de la tecnología como una imposición sino como una simple evolución y la evolución de los mismos celulares como aparatos electrónicos ha sido un gran cambio. Se desplaza la función principal por la cual fue adoptado en un principio para ser reemplazado por una cámara digital, una cámara de video, reproductor de música, agenda, radio, etc, etc, etc y es ahora cuando buscamos no sólo un aparato que funcione y te comunique con alguien más, ahora buscas el celular que integre la mayor cantidad de funciones y que aparte esté bonito, o delgado, o chiquito, o de cierto color para poner identificarlo como parte de un estilo de vida. Este es un punto muy importante ya que las funciones principales son desplazadas de nuevo por el estatus, la importancia que le puede dar a una persona el traer el celular más avanzado, con más funciones, etc pero que además represente cómo soy, con ciertas imágenes, colores y diseño. Hasta la misma publicidad de los celulares incluye el estilo de vida con el que se adecua cada modelo. Hace 10 años, quién iba a pensar que los celulares iban a venir cada vez más pequeños, a colores, con música, etc? Lo anterior resulta siempre un dilema en tiempo presenta, cada vez resulta más difícil imaginar que seguirá después, que se inventará después pero al mismo tiempo, es cada vez más difícil imaginar que harías sin un celular.

El celular dejó de ser un artículo de estatus para convertirse en un accesorio básico para todas las personas de todos los estratos sociales. La mayor parte de la sociedad mexicana tiene un celular e incluso se ha llegado a sustituir por la línea telefónica de casa. Conviene más estar disponible a contestar el teléfono en la calle que pagar por una línea telefónica para la casa en la que no siempre estás. Según estadísticas del Bank of America se estimó que en “2004 se vendieron 650 millones de teléfono y para el 2006 se estimó un billón de unidades vendidas, lo que equivaldría a 1 de cada 6.5 seres humanos sobre el planeta, no personas económicamente activas, sino seres humanos” (DURÁN, 2004, http://www.tress.com.mx/boletin/julio2004/celulares.htm). Dichos número lo único que resaltan es la gran influencia que tienen los celulares y el hecho de que cada vez se vuelven más indispensables.

Es importante resaltar que en otros países la forma de contratar una línea de celular es distinta ya que se realizan contratos con las compañías y quedan registrados los datos de la persona en un sistema, pero resulta imposible hacer esto cuando el tipo de servicio contratado es por prepago, así nadie tiene registro de que cierto número es de alguien. Esto da un poco de privacidad a las personas pero al mismo tiempo se convierte en un problema de seguridad para el gobierno cuando los celulares intervienen con la delincuencia. Lo anterior nos introduce de cierta manera al tema de la privacidad que conlleva el tener un celular, debemos aceptar que te quita cierta privacidad el hablar en público ya que las personas que se encuentran alrededor pueden escuchar lo que se está diciendo y resulta imposible a veces tratar de hablar de asuntos importantes cuando se está en un espacio público. Otro aspecto relacionado con la privacidad es el mismo desarrollo de la tecnología, ya que en algunos años sino es que ya está disponible es el hecho de localizar a las personas por medio del celular, debido a que la señal del teléfono funciona a través de satélites, se pretende utilizarlos para ubicar personas en cualquier parte del mundo. Esto resulta una completa invasión a la privacidad pero como con todo en la tecnología, al final se busca la mejoría de las personas y la simplificación del trabajo de éstas. Siempre será un dilema y una controversia, el hecho de determinar cuándo y cómo termina la privacidad para sustituirse por conceptos de seguridad nacional. El gobierno se justifica en la invasión a la privacidad con el hecho de proteger a la sociedad y evitar crímenes pero los perjudicados en el camino siempre terminan siendo los ciudadanos.

Pero no todo es malo con la tecnología, los celulares nos ofrecen infinidad de servicios que terminan por convertirlos en una forma de entretenimiento, con la integración de cámaras, juegos, música, lo que se busca es que el usuario se sienta acompañado en todo momento y que disfrute lo que le gusta en cualquier momento sin importar el lugar. La personalización del celular se vuelve indispensable con cualquier persona, por lo tanto, los colores, las imágenes, los mensajes e incluso los sonidos se vuelven personalizados, buscando darle a la persona un gusto y un toque personal al aparato. Todas estas pueden ser consideradas ventajas o desventajas, pero al final, cada usuario es el que determinará hasta qué punto va a incluir los celulares en su vida y qué tanto dejará que éste controle su vida, dependiendo hasta qué punto.

El celular se ha vuelto parte de nuestra vida, es imposible negar las grandes ventajas que éste ofrece pero el problema de algunos que aún se niegan a aceptarla como extensión de su cuerpo argumentan que no es bueno depender de las tecnologías, yo les digo a esas personas que no es una dependencia sino un nuevo estilo de vida que permite que las personas también evolucionen, no es posible que la gente se rehúse a las tecnologías, claro que no hay que dejarse dominar por ellas pero tampoco se pueden negar los beneficios adquiridos. La tecnología celular ha evolucionado porque las personas han evolucionado y seguirá siendo así, a diario se inventan nuevas aplicaciones, modelos, colores, etc. todo para el celular pero esto no está mal, si no estás de acuerdo con esto, no compres el celular más nuevo que exista, aún existe gente que trae celulares gigantes, mejor conocidos como tabiques que funcionan bien y todavía permiten comunicarse con las personas. Cada vez es más común ver a la gente con celulares por las calles, cada vez más jóvenes y niños tienen un celular, es una tecnología que no discrimina edad, sexo, raza ni estrato socioeconómico, está al alcance de casi toda la población mundial por lo que permite a una gran población estar comunicados en todas partes, con los respectivos problemas que incluye el hecho de no importar en dónde estés, siempre estarás comunicado.

El punto principal con las tecnologías es no dejarse dominar por ellas, está bien integrarlas a la vida cotidiana, no está bien depender de ellas para solucionar problemas que no le corresponden o culpar a la tecnología de los males de la sociedad, se supone que son inventadas para facilitar la vida de las personas no perjudicarla. Integremos las tecnologías a nuestras vidas pero no sin antes cuestionarlas y aprender de ellas para no permitir que nos sorprendan con consecuencias negativas. El punto radica en conocer las tecnologías para no permitir que nos dominen.